Liviana Leone

Liviana en estos años ha dejado atrás buena parte de la obra que la caracterizó en sus últimas exposiciones y en su etapa anterior: la abstracción sin más, la combinación repetitiva de bandas verticales en sus composiciones, aquellas superficies desnudas, trabajadas con distintos materiales. Ahora se va alejando poco a poco en busca de nuevos caminos para experimentar, para divertirse, surgidos por propia necesidad del vivir diario, por las circunstancias que nos afectan a cada uno de nosotros. Las preguntas e interrogantes que nos conmueven en mayor o menor medida al ser humano desde que la historia es historia; los pasos que nos encaminan en el vivir diario, esta es la línea esencial por las que se mueven estas nuevas obras. 

(En nuestra cotidianeidad, se nos plantean a menudo muchos interrogantes: qué decisiones habrá que tomar? ¿cuántos obstáculos habrá que sortear?, ¿cuántos pasos  daremos?, ¿cuántos problemas encontraremos?, quizás se interpongan otros caminos distintos al pensado, ¿cuál escoger? ¿por dónde continuar?, estas y otras son algunas de las reflexiones en voz alta que Liviana propone en los títulos de sus obras)   

            Liviana ha abandonado definitivamente sus diálogos de silencio, para emprender una nueva vía de experimentación artística, recurriendo a los simbolismos como material siempre presente en nuestras vidas; a una vuelta a la figuración que incorpora el elemento humano, el reflejo de nuestro yo, en una vuelta a los inicios de su trayectoria artística. Va poco a poco alejándose de su abstracción desnuda y silenciosa, recurriendo a nuevos materiales con los que experimentar, con los que divertirse siempre, entre los que incluye  cuerdas, telas, papeles, ….           

Las series, con formatos pequeños (25 x 25 cm),  le permiten jugar con composiciones muy diferentes entre sí, sin guardar una línea narrativa, sino ocasional y de una búsqueda siempre estética y experimental. En ellas emplea lenguajes distintos, mezcla de elementos naturales con fotografías, fotocopias, etc. Incorpora figuras masculinas siempre de espaldas al espectador, ¿en la búsqueda, quizás, de un nuevo camino?; o esas repeticiones de la misma figura femenina que se nos muestra anónima, ocultando su rostro entre la manos, ¿quizás por la gris realidad que nos envuelve?, pero que tras los fondos blancos o coloreados, salta del anonimato del gris para buscar una salida.

Lourdes Jiménez Fernández.

Historiadora del Arte.

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