Jacinto Moros

Born in 1959 in Saragossa (Spain). He is a painter and sculptor. He presently lives and works in Madrid, but he also have worked in New York since 1991 to 2002.

In the genesis of his sculptures, we perceive a certainly close relationship, a brotherhood of formal intentions with painting and drawing. It is not by chance that Moros started his artistic trajectory as a painter. In this way these works are like drawings in the spaces, like brush-strokes of colour that rebel against their bi-dimensional destiny and long for a new 3-D body. A tri-dimensional body that maintains a constant state of liquid mobility: a solid stream of fluid wood that floats stops and, then again, goes on rising from the foundation of the base. There are no straight lines; they all are paths and routes curving through streets of the air. Bends, curves, turns, loops, twists, meanders, foreshortenings, prances and warps.

It’s not a coincidence that -given this reflection of the plant’s secret world- wood has to be the material that exclusively shapes this work. Ebony, maple ash, rosewood, colours and smells which evoke the sleepy melodies of enchanted woods.

Jacinto Moros

Nacido en 1959 en Cetina, Zaragoza. Es pintor y escultor que actualmente vive y trabaja en Madrid aunque de 1991 a 2002 desarrolló su trabajo en Nueva York.

En la Génesis de sus esculturas, se percibe una relación estrecha sin duda, una hermandad de intenciones formales con la pintura y el dibujo. No es por casualidad que Moros comenzase su trayectoria artística como pintor. De este modo, sus obras son como dibujos en el especio, como pinceladas de color que se rebelan contra su destino bidimensional y desean un nuevo cuerpo en 3D. Un cuerpo tridimensional que mantiene un constante estado de movilidad líquida: un arroyo de madera líquida que flota y se detiene y, de nuevo, sigue emergiendo de la basa. No ha líneas rectas, sino que todos son caminos, vueltas y revueltas, lazos, giros, meandros, escorzos, cabriolas, volteretas…

No es coincidencia que la madera, dada su consideración en el secreto mundo de las plantas, sea el único material que da forma a su obra. Ébano, arce, palorrosa, colores y olores que evocan las dulces melodías de bosques encantados. 

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